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Cathaysa Delgado, una tinerfeña de peso internacional

Desde muy joven Cathaysa Delgado supo que quería pelear. Nacía de ella. Sus primeros pasos transitaron entre boxeo y el kick boxing, pero la falta de veladas y de contrincantes en Canarias la llevaron a conocer el mundo del muay thai, un símbolo histórico e identitario en Tailandia, y toda una filosofía de vida para Cathaysa.

Dos veces campeona de España, dos veces campeona de Europa, subcampeona del mundo y reciente campeona del mundo en Pro-Am. Esta es Cathaysa Delgado, una joven tinerfeña segura y enérgica que ha labrado su camino a base de garra y corazón. Y quizá por eso sea tan brillante, porque cuando se ama, jamás se deja de luchar.

¿De dónde nace esa vocación por el muay thai?

Yo empecé practicando boxeo desde los ocho años. Pero aquí en Canarias se celebran muy pocas peleas y no tenía para competir ni en boxeo ni en kick boxing, así que cuando salió la oportunidad de competir con la Federación Española de Muay Thai en el campeonato de Europa de Gran Canaria, sin yo saber nada de muay thai, porque lo que había hecho toda mi vida era boxeo y kick boxing, nos fuimos para allá. Pero fue así, empecé porque buscaba con desespero poder competir.

¿Estás nerviosa antes de subir al ring?, ¿llegas a sentir miedo?

Eso siempre se siente, esas cosquillas y esa adrenalina siempre están ahí. Acompañadas no de miedo, sino de conciencia, conciencia porque sabes a lo que te enfrentas y porque pueden pasar cosas negativas. Pero es importante sentirla porque eso es lo que te da la vida en el ring, lo que te hace estar presente.

¿Tu entrenador te da unas pautas antes de subir al ring?

Prácticamente paso más tiempo con mi entrenador que con mi familia, así que los dos tenemos un vínculo. Solo con mirarme él ya sabe como estoy para la pelea. En cuanto a las pautas, antes de subir al ring lo que hacemos es calentar en los vestuarios. Un poco de movilidad articular y un poco de manoplas, y poco más. No se habla mucho. En los vestuarios siempre guardamos silencio y yo visualizo lo que quiero conseguir, que es la victoria.

¿Cuántos días y cuántas horas entrenas?

Entreno de lunes a sábados. Y dependiendo del día o hago físico por la mañana y muay thai por la tarde, o muay thai por la mañana y físico por la tarde. Los domingos me encanta salir a correr por mi pueblo, por San Miguel. Pero ahora ya solo estoy yendo a almorzar con la familia,  el entrenador me obligó a descansar un día a la semana. [Risas].

¿Ves mejores perspectivas para que se celebren más peleas en Canarias?

La verdad es que las cosas están muy complicadas. En la isla llevo sin pelear más de un año, todas las peleas las he hecho fuera: en Tailandia, en Italia… Ahora hemos tenido la suerte de que un promotor organizará una velada en La Victoria, y si dios quiere pelearé allí a finales de agosto. Pero la verdad es que hay pocas peleas, sobre todo porque las federaciones no se ponen de acuerdo y no organizan, a nivel federativo, veladas para que la gente pueda seguir rodando. Si me voy a Tailandia, me enfrento a chicas con 30 o 40 peleas acumuladas. Y yo tengo 12 o 13 peleas. Me faltan horas de ring.

¿Cuál es la diferencia entre competir aquí y hacerlo fuera?

A nivel de presión, siempre me meto mucha más presión cuando compito aquí. Ves al alcalde de tu pueblo, al concejal de Deportes, a toda tu familia y piensas, como para que me hagan un KO en la pelea [Risas]. Das la talla sí o sí. Así me esté muriendo, sé que voy a seguir.

Existe una tendencia a pensar que los deportes de contacto generan violencia. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

No, en absoluto. Este deporte te enseña todo lo contrario. Cuando eres deportista de verdad, el deporte te da una disciplina, unos horarios, unos compromisos a nivel personal y compromisos con todo el equipo que está detrás apoyándote. Son personas que día a día están contigo y tienes que dar siempre el máximo para que toda la cadena siga hacia delante. El deporte, cuando lo practicas al cien por cien, lo que hace es obligarte a superarte y llevarte lejos.

¿Qué es lo más importante que te ha enseñado el muay thai?

El muay thai me ha enseñado un estilo de vida. Yo llevo un estilo de vida basado en la esencia del muay thai. Me levanto y vivo muay thai. Me acuesto y vivo muay thai. Visualizo mi próxima competición y visualizo donde quiero estar y adonde quiero llegar. Y ya cuando pasas temporadas en Tailandia, y ves y conoces a la gente, te das cuenta de que su esencia de vida te aporta un crecimiento personal bárbaro. Te das cuenta de que aquí somos muy superficiales, de que necesitamos muchas cosas para estar bien, cuando en realidad lo que necesitamos es estar bien interiormente.

¿Te plantearías ir a vivir a Tailandia o echarías de menos Tenerife?

Por supuesto que lo echaría de menos. Quiero avanzar aquí, en mi isla, pero también quiero estar pegándome entre las mejores, y para mí las mejores, a nivel mundial, están en Tailandia.  Es algo que quiero y que tengo planteado hacer a largo plazo, pero ahora mismo no. Creo que todavía tengo que madurar mucho más como peleadora y eso quiero hacerlo aquí, en mi isla, o a nivel peninsular.

Entrenas con hombres siempre ¿por qué?, ¿crees que te ha beneficiado en tu carrera?

Yo siempre digo que si he aguantado las pegadas tan fuertes de algunas mujeres, que tienen acumuladas muchísimas más peleas que yo, es un poco porque entreno con hombres. Gracias a dios, a día de hoy, no lo he pasado tan mal en el ring como lo paso en los entrenamientos. A mí no me tratan como a una mujer, me pegan como si fuese uno más del equipo. Es más, si mi entrenador ve que alguien me trata distinto, o que solo me pasa la manita, no permite que se vuelva a poner conmigo. De todas formas, hay muchas mujeres que son auténticas guerreras y que pegan muy duro. Nosotras también pegamos, pero creo que entrenar con hombres me ha beneficiado. Y no es algo estratégico, hay muy pocas mujeres que practiquen muay thai en Canarias, así que me adapto a lo que hay.

¿Qué sacrificios has tenido que realizar para llegar hasta donde has llegado y conseguir lo que has conseguido?

No lo quiero llamar sacrificio, porque para mí esto no es un sacrificio. Yo siempre quise pelear, nació de mí. Después ya a nivel “reto” sí que es cierto que he tenido que quitar muchas cosas. Mis amigas casi todos los fines de semana, o están en la playa o se van de fiesta. Y yo tengo que vivir otro tipo de vida porque ahora mismo tengo otros objetivos. Por supuesto, también sacrificas familia y eso es lo que más me molesta, porque soy muy familiar. A mí me encanta compartir tiempo con mis abuelos, pasar más tiempo en Las Palmas, porque tengo familia en Las Palmas, o estar más tiempo con mi hermanito, que también vive allí. Cosas que ahora no puedo hacer, porque tengo que entrenar para poder dar el máximo en mi próxima competición.

Después también es verdad que a nivel económico también existe un sacrificio grande. Nunca he pretendido vivir rodeada de lujos, lo que quiero es ser feliz cuando me levanto por las mañanas. Y yo lo soy. Estaría genial llegar a cobrar por campeonatos, o viajar con los gastos cubiertos. Pero para eso tienes que abrirte camino, y que vean que vas en serio. Tienes que hacerte tu hueco.

¿Cuál es ahora mismo tu sueño?

Mi sueño ahora mismo es hacer horas de ring y poder pelear tanto a nivel nacional, como europeo e insular lo máximo que pueda. Y luego ya irme a Tailandia, tres meses, cuatro, los que haga falta, para poder entrar en esas ligas y competir contra las mejores.

¿Tú recuerdo más bonito del muay thai?

Es verdad que estoy muy feliz por haber ganado el campeonato del mundo, y más por haber debutado como neoprofesional y haber batido otro reto más. Pero para mí el momento más bonito fue cuando me fui por primera vez a Las Palmas, sin tener ni idea de muay thai, puro corazón y puras ganas, y quedé por primera vez campeona de Europa. Es una sensación indescriptible. Ni el promotor de la velada ni mi entrenador apostaban un duro porque yo fuese a ganar. Pero yo pensaba para mí: voy a ganar, la voy a matar. [Risas].

¿Crees que están mejorando las cosas para las mujeres deportistas?

En mi caso, yo veo igualdad. En mi gimnasio soy una más, y no creo que tengamos que ganarnos nada, el respeto te lo tienen que dar por ser persona. Pero también es verdad que cuando te mueves en un mundo de hombres, te tienes que ganar tú sitio. Si no lo buscas nadie te lo va a dar.

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